Drenaje linfático después de una abdominoplastia, en Sevilla

La abdominoplastia dura una mañana. La recuperación dura semanas, y esas semanas también se trabajan, aquí, en el centro de Sevilla.

Las primeras semanas después de una abdominoplastia son raras. El abdomen está hinchado, duro y casi nunca simétrico, la piel de encima de la cicatriz no siente igual y ponerte recto cuesta. Es normal mirarse al espejo en la semana tres y pensar que algo ha salido mal. La semana tres no es tu resultado: queda edema por reabsorber, y esas semanas se pueden acompañar.

El drenaje linfático manual es una técnica lenta, de presión muy suave, que ayuda a que ese líquido salga por las vías que siguen abiertas. No es un masaje. No moldea, no rompe nada y no sustituye las revisiones de tu cirujano: es lo que pasa entre una revisión y la siguiente.

Estamos en Méndez Núñez 12, entre Plaza Nueva y Sierpes. Venir dos veces por semana durante un mes solo se sostiene si el sitio te pilla a mano, y desde buena parte del centro aquí se llega andando. La cita se pide en recepción.

No operamos: aquí tu recuperación es todo el trabajo

En esta clínica no se hacen abdominoplastias, así que no tenemos ninguna cirugía que defender ni una siguiente que venderte. Tu cirujano decide cuándo empiezas, con qué intensidad y qué zonas quedan fuera; nosotros ejecutamos esa pauta y le devolvemos lo que vamos viendo, si tú quieres.

Por eso te pedimos su informe en la primera sesión: qué técnica usó, si hubo liposucción asociada, si llevaste drenajes, si hay plicatura, qué te ha dicho de la faja. Sin eso se trabaja a ciegas, y en un abdomen recién operado eso no vale.

Una abdominoplastia no se recupera como una liposucción

En una liposucción el daño queda repartido bajo la piel. Aquí se ha despegado un colgajo grande, se ha tensado la pared y hay una cicatriz larga de cadera a cadera. El líquido que antes salía por ahí ya no tiene ese camino: hay que reconducirlo hacia ingles y axilas, por vías que siguen funcionando.

De ahí vienen las cosas que te desconciertan: que un lado baje antes que el otro, el rulo justo encima de la cicatriz, la zona dormida entre el ombligo y el pubis, la faja que marca un pliegue donde no debe. Casi todo eso es tiempo y manejo. Algo no lo es, y va aquí debajo.

Fase por fase: qué se trabaja y qué no se toca

La primera semana no se hace lo mismo que la sexta. Este es el orden habitual, dentro de lo que autorice tu cirujano.

  • Al principio, sin tocar la zona operada: se abre trabajo en cuello, axilas e ingles y se drena desde tejido sano hacia ahí. La cicatriz, el apósito y el colgajo despegado no se tocan.
  • Después, acercamiento progresivo: flancos, costados y la zona por encima de la cicatriz, con presión mínima y por fuera de la herida. Se revisa cómo te queda la faja, que importa tanto como la sesión.
  • Con la cicatriz cerrada y el visto bueno de tu cirujano: trabajo sobre el tejido, sobre la zona con menos sensibilidad y sobre la movilidad del tronco, sin forzar la extensión.
  • Nunca: presión fuerte, maniobras sobre una herida abierta o con costra, trabajo sobre una zona roja, caliente o dolorida, ni nada que prometa romper fibrosis. Si duele, no es drenaje.

El seroma: qué vigilamos y cuándo te mandamos de vuelta

El seroma es una acumulación de líquido bajo el colgajo, y es la complicación que más aparece tras una abdominoplastia. Aquí no se trata: se confirma y se maneja en la consulta de tu cirujano. Lo nuestro es notarlo pronto.

Un abdomen que se estaba ablandando y vuelve a ponerse tenso. Una zona que se abomba de un día para otro. Líquido que se mueve al apoyar la mano. Y lo que hace parar la sesión: enrojecimiento, calor, dolor que va a más, supuración o fiebre. En esos casos te mandamos con tu cirujano ese mismo día. Preferimos mandarte diez veces de más que una de menos.

Volver a moverte con normalidad

El objetivo de estas semanas no es solo bajar la hinchazón. Es volver a andar erguido, respirar hondo sin miedo y levantarte de la cama sin hacer palanca con los brazos. Se empieza con marcha corta y frecuente, respiración y postura, y se suelta la semiflexión al ritmo que el tejido permita.

Cuánto tarda depende de cuánto se resecó, de si hubo liposucción asociada y de tu propio tejido. La fecha para volver al gimnasio la firma tu cirujano; lo que te damos nosotros, sesión a sesión, es qué vemos y cuándo puedes espaciar.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo puedo empezar después de la operación?

Lo decide tu cirujano, y lo habitual es arrancar con la herida seca y los drenajes retirados. Trae su informe a la primera sesión: es lo que marca la fecha, la intensidad y las zonas que quedan fuera. Si aún llevas drenajes y él lo autoriza, se puede trabajar a distancia, sin tocar el abdomen.

¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

No hay un número cerrado, y desconfía de quien te lo dé sin verte. Lo normal es empezar con dos por semana mientras la hinchazón rebota entre una y otra, y espaciar en cuanto deja de rebotar. Se decide sobre la marcha, sin cerrar nada por adelantado.

¿Duele? ¿Es un masaje fuerte?

No. La presión es muy suave, poco más que una mano apoyada: los vasos linfáticos van justo bajo la piel y se cierran si aprietas. Si sales con dolor o con moratones, eso no era drenaje. Sobre la cicatriz no se trabaja hasta que tu cirujano lo autoriza.

¿El drenaje evita el seroma?

No podemos decirte eso, y quien te lo diga se está pasando. El drenaje ayuda a mover el edema y a llevar el postoperatorio ordenado. Lo otro que aporta es menos vistoso: alguien te mira el abdomen cada pocos días y detecta pronto lo que hay que enseñarle a tu cirujano.

Me operé fuera de Sevilla, ¿podéis llevar la recuperación?

Sí, y pasa más de lo que parece. Necesitamos su informe quirúrgico y su pauta, y trabajamos con ella. Si quieres, le mandamos lo que vamos viendo para que su siguiente revisión no empiece de cero.

Mi hinchazón no viene de una operación, ¿esto me sirve?

Si lo que sospechas es un lipedema, es otra consulta distinta y aquí se atiende: la exploración es otra y el plan también, aunque parte del trabajo manual se parezca. Dilo al pedir cita en recepción y te damos esa valoración, no una sesión de postoperatorio.

¿Hablamos?

Cuéntanos qué te pasa y te decimos con quién del equipo tiene sentido empezar. Sin compromiso y sin prisa.